Instituto San Pedro y San Pablo


Instituto San Pedro y San Pablo, A. C. (IPEPAC)
O Centro de Estudios Teológicos Abiertos (CETA).



RESPONSABLE DEL ORGANISMO: Director: D.P. Adolfo Prieto Velhagen

IDENTIDAD: El Concilio Vaticano II (1962-1965), en sus Constituciones, no sólo recuperó dogmáticamente la noción de Iglesia como pueblo de Dios (cfr. Lumen Gentium), sino que pastoralmente la insertó en el mundo y la puso al servicio del Reino de Dios (cfr. Gaudium et Spes). En sus Decretos, perfiló la identidad y misión de cada uno de sus miembros: obispos, presbíteros, religiosos, seglares.

Respecto de los seglares o los laicos precisó un apostolado (cfr. Apostolicam Actuositatem), para el cual su formación fue estipulada, sinodal y posteriormente (1987)  no sólo como una responsabilidad, sino como un derecho (cfr. Exhortación Apostólica Postsinodal: Christifideles Laici, n.63).

La Iglesia que peregrina en la Ciudad de México, a través de su 2º. Sínodo Diocesano (1992) y a lo largo del proceso post-sinodal (1993-2010) ha querido responder a este desafío de la formación de agentes laicos, tanto con la estipulación de algunos criterios (cfr. las Orientaciones Pastorales para la Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas: OPFAL 1996), como con la creación de Institutos Diocesanos que han favorecido, tanto la formación pastoral de ciertos agentes específicos: los catequistas (Sedes Sapientiae), como con alternativas de formación teológico-pastoral: el sistema abierto (CETA-San Pedro y San Pablo).

Este Instituto San Pedro y San Pablo, A. C. (IPEPAC) o Centro de Estudios Teológicos Abiertos (CETA):
a)  responde a esta necesidad: la formación o desarrollo integral cristiano de los laicos;
b) con esta particularidad: una teología laical para una pastoral testimonial-misionera;
c) y con esta modalidad: un sistema abierto o una formación-educación a distancia.

OBJETIVO GENERAL: Contribuir, por el conocimiento de la Teología Católica, a la Pastoral o el apostolado específicamente laical.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
1. Ofrecer a los fieles laicos, por el conocimiento del depositum fidei o de la teología católica, una formación cristiana fundamental que les ayude, tanto a clarificar su identidad, como a estimular su compromiso o misión con la Iglesia y en el mundo.
2. Capacitar laicos para dar razón de su fe (cfr. 1 Pe 3,15): a) por la vivencia o el testimonio de su identidad cristiana laical en el mundo, b) por su servicio o ministerio directamente pastoral en sus parroquias o en la comunidad cristiana o c) por el servicio de ser laicos formadores de otros laicos (facilitadores) en los Centros de Formación Básica diocesanos (CEFALAEs).
 

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