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En 1945 se celebró el I Sínodo Diocesano de la Arquidiócesis de México, convocado por el Siervo de Dios D. Luis María Martínez.
El siguiente Arzobispo D. Miguel Darío Miranda tomó posesión el 29 de junio de 1956. Para responder a las necesidades pastorales que planteaba el creciente y desmesurado desarrollo urbano, constituyó diferentes Secretariados para organizar diversas áreas de la pastoral: la catequesis, la pastoral social, la educación y el apostolado de los laicos.

Se constituyó el Consejo de Secretariados que preparó y organizó la Gran Misión, en 1962. El Clero y los demás agentes de pastoral participaron en una acción conjunta. El esfuerzo común fue muy significativo. Con la coordinación del Consejo de Secretariados florecieron diversas organizaciones laicales (1962-1973).

El Sr. Miranda, con base en los trabajos de la Gran Misión creó nuevas estructuras pastorales que fueron llamadas Gerencias, presididas por un Párroco (1964-1966). En esta época las parroquias fueron agrupadas en Decanatos.

En consonancia con los lineamientos del Vaticano II y con mucha participación de los presbíteros de las diversas Zonas de Pastoral, en 1967 se constituyó el Consejo Presbiteral. Hacia 1975 a las Gerencias o Zonas de Pastoral se les denominó Delegaciones Episcopales.

El 25 de noviembre de 1977 tomó posesión el Sr. Arzobispo D. Ernesto Corripio Ahumada. Para dar seguimiento a la pastoral de manera más cercana a los agentes laicos y a los sacerdotes, fue transformando las Delegaciones en Vicarías Episcopales Territoriales, con un Obispo Auxiliar a la cabeza (1979-1981).

A los Obispos Auxiliares les encomendó también el cuidado de algunos de los Organismos Diocesanos, convirtiendo éstos en Vicarías Sectoriales. Posteriormente, cuando no hubo suficientes Obispos para ello, algunos presbíteros recibieron esta responsabilidad. Durante la celebración del II Sínodo Diocesano existían nominalmente once Vicarías Episcopales Sectoriales, cuatro Secretariados Diocesanos, además de algunas Comisiones relacionadas con los Organismos anteriores.

Con ocasión de los 450 años de las apariciones de Sta. María de Guadalupe se realizó la Gran Misión Guadalupana (1980-1981) en la que se propuso intensificar la evangelización, especialmente a través de la formación de pequeñas comunidades en donde se fomentara para cada persona la vivencia de su fe y de su experiencia de ser Iglesia.

A partir de 1982, en la celebración eucarística de la Peregrinación anual de la Arquidiócesis a la Basílica de Guadalupe, el Arzobispo fue señalando un objetivo pastoral prioritario de cada año: Año Vocacional, Año Mariano, Año del Laico, Año de la Familia.

La labor pastoral del Sr. Arzobispo D. Ernesto Corripio culminó con la celebración del II Sínodo Diocesano, cuyo objetivo fue responder a los grandes desafíos de la Ciudad de México, promoviendo la Evangelización de las Culturas, por medio del nuevo y vigoroso proyecto misionero que comportara una pastoral encarnada y un testimonio convincente en actitud de diálogo y servicio. El Sínodo fue clausurado el 5 de noviembre de 1992. El Decreto General fue promulgado el 21 de noviembre de 1993.

La aplicación del Sínodo se comenzó con el Programa Inicial Arquidiocesano. El 8 de enero de 1994 se creó la Vicaría de Pastoral. En julio de 1994 se celebró la Primera Asamblea Diocesana en la que se estudió dicho programa Inicial Arquidiocesano y el tema de la sectorización.

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