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COMUNICADO
jueves, 23 de abril de 2009
El Senador Fernando Castro Trenti,
integrante de la Comisión de Justicia y participante en
un Foro sobre Seguridad que realizó el IFE, hizo declaraciones
recientes en el sentido de que "Hace unos cuantos días
nos enteramos que alrededor de 300 sacerdotes han tenido que
abandonar sus parroquias, toda vez que son víctimas de
las amenazas de ser ejecutados."
El Arzobispado de México desea hacer algunas precisiones:
1.- Ignoramos cuántos
sacerdotes han tenido que ser removidos de sus parroquias por
sus propios obispos y por razones de seguridad, pero en ningún
momento los templos en donde se prestan servicios religiosos
han quedado vacantes o abandonados.
2.- Cuando un sacerdote es amenazado o ve en peligro su vida
por distintas circunstancias, si así lo considera oportuno
su obispo, éste es removido a una zona más segura
y en su lugar, es enviado otro religioso para que continúe
prestando atención espiritual a los fieles.
3.- La experiencia ha demostrado que, aún en los tiempos
más difíciles para la vida eclesial en México
(1926-1929), los obispos siempre han dado libertad a los sacerdotes
para que ellos decidan -de acuerdo a lo que les dicte su conciencia-
sobre si deben permanecer o no al lado de los fieles en casos
de peligro. En México, durante el Siglo XX, 41 personas
alcanzaron la gloria de los altares a través del martirio
por haber permanecido fieles a Jesucristo y a su Iglesia.
Las intimidaciones y amenazas contra religiosos no se limitan
a cuestiones de narcotráfico y el consumo de drogas.
Estas se han registrado en varias partes del país y por
supuesto, en la ciudad de México, cuando en defensa de
la moral y de los valores religiosos de los fieles, los sacerdotes
se pronuncian sobre temas como la explotación de la mujer
a través de la prostitución y en ocasiones, de
la propia violencia intrafamiliar.
Es falso, pues, que los religiosos que han sido objeto de intimidaciones
hayan abandonado por sí mismos su labor eclesiástica
en sus diferentes parroquias.
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