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Comunicado de prensa
domingo, 01 de marzo de 2009
Resolución de la Suprema Corte del Estado de California a favor del Cardenal
Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.
Como en su momento fue demostrado, el pasado 4 de febrero, la Suprema Corte de
Justicia del Estado de California, Estados Unidos, confirmó la improcedencia
de la demanda interpuesta contra el Cardenal Primado de México, Norberto
Rivera Carrera, y la Diócesis de Tehuacán, Puebla, por medio de
la cual se pretendía responsabilizarlos de hechos no cometidos por ellos.
De manera contundente, la resolución
establece que el Estado de California carece de competencia para
conocer de una demanda en donde el actor de la misma es mexicano,
reclamando hechos presuntamente acontecidos en la Ciudad de México
en el año de 1994, -cuando el cardenal Rivera Carrera
aún no era Arzobispo de México- y en contra de
mexicanos.
Con lo anterior, la Suprema Corte de Justicia del Estado de California
confirma la sentencia emitida el 17 de octubre de 2007, por el
Tribunal Superior de Justicia de Los Ángeles, California,
y declara improcedente la demanda que el señor Joaquín
Aguilar interpuso en contra del Cardenal Norberto Rivera Carrera
y la Diócesis de Tehuacan, Puebla, por un supuesto caso
de encubrimiento.
Debe recordarse que la nueva y definitiva resolución de
La Suprema Corte del Estado de California, fue emitida como consecuencia
de la apelación interpuesta en contra de la impecable
sentencia dictada por el Juez Elihu M. Berle quien, desde octubre
de 2007 había resuelto la falta de jurisdicción
y la incompetencia del Estado de California para conocer del
asunto, y en consecuencia juzgarlo.
Con esta resolución judicial, concluye una serie de falsas
acusaciones con las que se pretendía vincular al Cardenal
Norberto Rivera y a la Diócesis de Tehuacan con presuntos
actos de encubrimiento del P. Nicolás Aguilar a los que
no sólo fue ajeno, sino que en su momento actuó con
todo rigor y oportunidad; y actualmente, en la Arquidiócesis
de México ha establecido un férreo actuar preventivo
y condenatorio. La verdad, de nueva cuenta, se sobrepuesto a
la mentira y la calumnia.
El Señor Cardenal está profundamente agradecido
con las muestras de solidaridad y afecto expresados por sus hermanos
Cardenales y Obispos, por sacerdotes y religiosas, pero sobre
todo con el sencillo Pueblo de Dios que en todo momento le brindó sus
oraciones y respaldo, y con los diversos sectores del país
que mantuvieron siempre la confianza en su inocencia.
Lic. Bernardo Fernández del Castillo Quintana
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