Es necesario,
rompiendo el orden cronológico,
adelantarnos un tanto a nuestra historia para dilucidar
este punto; en 1612 llegó como virrey a México
el marqués de Guadalcázar, con instrucciones
terminantes para activar la construcción de la catedral,
informando del estado en que se hallaba la obra y remitiendo
a la Corte traza y montea de la misma. La montea fué ejecutada
por el maestro mayor de la obra, Alonso Pérez de
Castañeda. Debe observarse que Pérez de Castañeda
no envía un proyecto original para la catedral,
sino un dibujo de lo que él creía debía
construirse para terminar lo que se había comenzado.
Vistos informe
y montea, el rey Felipe III ordenó a
su arquitecto Juan Gómez de Mora que dibujase
una nueva montea que remitió a México,
con orden al virrey para que reuniese personas inteligentes
en arquitectura a fin de que decidieran según
cuál proyecto debía de continuarse la obra.
En la misma cédula ordenaba el rey que se nombrase
a un oidor por superintendente, a fin de que vigilase
la fábrica y diera cuenta de sus adelantos.
La junta tuvo
lugar el 19 de mayo de 1616 y el acta que se levantó con motivo de ella aclara de modo evidente
quién fué el autor del plano primitivo de
la Catedral, así como el de su alzado.
Dice en lo fundamental
e! documento que, verificada la junta que se ordena,
a la que concurrieron las autoridades del virreinato,
Alonso Martínez López, maestro
mayor de la dicha obra y Alonso Pérez de Castañeda,
tuvieron muchas conferencias para estudiar "las dificultades
que se ofrecieren en la dicha obra para su prosecución,
perpetuidad, firmeza y menos Costo y entendimiento que
las que había no se podían remediar por haber
sido causadas desde su principio en su planta a que tuvieron
atención Claudio de Arciniega y todos los demás
maestros que han tenido a cargo la dicha obra como quien
renta la cosa presente por la flaqueza y debilidad de la
tierra y los cimientos no ser firmes por estar fundada
sobre agua y visto y tratado todo decidieron los dichos
señores visorrey, presidente y oidores de parecer
que la dicha obra se vaya prosiguiendo en la forma que
está mandada por esta real audiencia, por la traza
del dicho Claudio de Arciniega y modelo de Juan Miguel
de Agüero, teniendo atención a que muy de ordinario
se visite y que no se altere ni haga cosa nueva sin consulta
y parecer de esta real audiencia y de maestros alarifes." Por
esta acta se aclara de modo indubitable quiénes
son los autores de la actual Catedral de México.
La traza, o sea el plano, se debió a Claudio de
Arciniega; el alzado a Juan Miguel de Agüero, que
Labia sido el arquitecto que construyó la catedral
de Mérida. Que Arciniega fué el autor del
plano de la catedral es evidente, pues fechado en el año
de 1567 encontramos este documento en el archivo del templo: "Digo
yo el doctor don Sancho Sánchez (de Muñón)
maestrescuela de esta iglesia, etc... iten llevo las trazas
de la iglesia nueba y bieja con sus declaraciones hechas
hechas (sic) por clabdio de arciniega para hazer demostración
deltas guando sea necesario y los señores del Consejo
de Indias las quisieren..." Con el acta descubierta
por el padre Cuevas y este pequeño documento se
aclara perfectamente quiénes fueron los autores
de la traza y del alzado de la Catedral de México.
El autor de la traza fué Claudio de Arciniega; la
habla hecho desde antes de 1567, puesto que en esa fecha
la lleva el doctor Sancho Sánchez de Muñón
a España, antes de la famosa primera piedra de 1573.
En cuanto al alzado, o se habla perdido el de Claudio de
Arciniega o no había parecido bastante bueno; el
hecho es que la junta aprueba el de Juan Miguel de Aüero.
Como se recordará, el proyecto aprobado en un principio
llevaba techos de madera al modo mudéjar para el
templo. El que es definitivamente aceptado en la famosa
junta de 1616 lleva cubiertas de bóvedas y cúpula
en el crucero. Agüero fué el autor de esta
importantísima modificación.
No
sabemos cuándo estuvo en la capital del virreinato
Agüero para hacer el proyecto de la Catedral, pero
seguramente fué después de haber concluido
la catedral de Mérida, acaso a la muerte de Claudio
de Arciniega, que no pudo terminar el edificio según
sus proyectos; entonces seria llamado Agüero a fin
de que pudiese dar una idea de cómo debía
concluirse. Sobre tales proyectos primitivos la obra se
va desarrollando y no es posible ya variarla. Pueden haber
cambiado ciertos detalles, así en la construcción
como en las formas, pero la idea original se halla trazada
ya y debe reverenciarse a estos hombres ignorados hasta
hoy, como los autores de tan magnifico templo. Como ha
podido verse, el proyecto de Juan Gómez de Mora
no influyó en absoluto en la obra de la Catedral.
Los autores que, fundándose en el prestigio de un
arquitecto del rey creen que él haya sido el autor
de nuestra Catedral, se basan más en un espíritu
de adulación y vanagloria que en lo que constituye
la verdadera gloria, o sea la verdad.
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