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DESCRIPCIÓN DEL MONUMENTO
La
Catedral de México ocupa un espacio rectangular y
mide interiormente ciento nueve metros, noventa y seis
centímetros de largo, por cincuenta y cuatro metros,
cincuenta centímetros de ancho. Consta de cinco naves
atravesadas por el crucero. La nave central, más alta,
está techada con bóvedas de cañón
con lunetos; las naves procesionales las presentan vaidas
cuyos ornatos las hacen parecer de platillo. Las naves más
exteriores forman siete capillas hornacinas de cada lado
y a los lados del ábside se abren, del lado de la
Epístola, la sacristía, y del de el Evangelio,
la sala capitular. Las capillas están techadas, las
más antiguas, con bóvedas de crucería,
así como la sala capitular, la sacristía y
los vestíbulos del lado del norte. El ábside
ocupado por la capilla real, ofrece la forma de un rectángulo
terminado por un trapecio. La nave
central presenta una puerta al sur y otras dos las procesionales; éstas
ofrecen también puertas del lado del norte con vestíbulos,
como se ha dicho. |

PLANTA DE LA CATEDRAL Y DEL SAGRARIO METROPOLITANO. |

VISTA DEL INTERIOR DE
LA CATEDRAL A MEDIADOS DEL SIGLO XIX. LITOGRAFÍA
DE GUALDI, FECHADA EN 1842. |
Los brazos
del crucero, que también
están cubiertos con bóvedas de cañón
con lunetos, tienen en sus extremidades sendas puertas, al
oriente y al poniente; en el centro del crucero se forman
cuatro pechinas que sostienen la airosa cúpula con
su tambor.
Presenta, pues, nuestro edificio una forma piramidal,
ascendiendo desde las partes más bajas, o sean las
capillas, a las bóvedas de las naves procesionales;
en seguida a las de las bóvedas de la nave central
y del crucero y luego al cimborrio. En el esquema constructivo
que publicamos puede verse la lógica de la construcción,
que comenzó por las partes inferiores para llegar
a poder edificar el cimborrio y después lo que resta
del edificio hacia el sur para concluir con su fachada. |
La estructura viene
a complementarse por los botareles que trasmiten los
empujes de las bóvedas más
altas sobre las más bajas, para ser nulificados
por los sólidos muros que rematan el edificio.
Las naves se encuentran separadas
por gruesos machones que presentan cuatro medias muestras
en sus caras y la misma disposición se ve en las separaciones de las
capillas; en la parte alta los arcos formeros y torales
están formados por la prolongación del fuste
de cada media muestra hasta encontrar su correspondiente,
sistema original que no se encuentra en otros edificios.
La disposición de las naves permite iluminar perfectamente
el templo con ciento setenta y cuatro ventanas.
Ocupando dos espacios de la nave
central se ve el coro, que se halla rodeado de muros
en tres de sus lados. El trascoro está ocupado por el altar del Perdón,
frente al cual quedan dos tramos de la nave central y corresponde
a la puerta principal que también se llama del Perdón.
Cierra el coro una hermosísima reja que da salida
a una crujía que conduce al presbiterio, donde se
alza un altar que ha sido llamado ciprés. En la
parte exterior del coro se ve una riquísima tribuna,
volada en que unos hermosos ángeles sostienen el
ambulatorio y su balaustrada. Sobre los dos primeros espacios
que ocupa el coro, se levantan órganos monumentales,
de madera tallada y dorada.
Tal es, a grandes rasgos descrita,
la parte arquitectónica
de nuestra Catedral; vamos ahora a hablar del interior
y, al hacerlo, detallaremos la historia de cada uno de
los elementos que constituyen esta obra magna. |
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