Consagración de México al Espíritu Santo
ORACIONES
Consagración de la Diócesis
al Espíritu Santo
Espíritu Santo, iven a nuestra Diócesis!,
para que vivamos verdaderamente como pueblo congregado
en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Hoy renovamos nuestra consagración a ti.
Te entregamos nuestra Diócesis, cada parroquia,
cada comunidad de vida consagrada, cada asociación o
movimiento,
cada pequeña comunidad, cada familia, cada persona.
Espíritu de amor, queremos responder
a nuestra vocación a la santidad.
Nos impulsa el testimonio de los mártires y santos mexicanos,
que nos mostraron que es posible la fidelidad a Cristo pasta
el final.
¡Transfórmanos en Jesucristo!,
para obedecer al Padre y llevar a termino su plan de salvación;
para amar como Jesús, especialmente a los pobres, enfermos
e indigentes;
para buscar la transformación de las estructuras de
la sociedad;
para servir y entregar la vida por los demás, como Jesús.
Fuego divino, ¡haznos tuyos, conságranos, santifícanos!
Agua viva, suscita en cada uno de los fieles de esta Diócesis
un mayor gusto par escuchar la Palabra de Dios, a imitación
de María,
y una búsqueda mas activa de momentos fuertes de oración.
Queremos que nuestra Diócesis sea una comunidad orante,
atenta a la presencia de Dios-Trinidad en nuestra historia,
y habituada a interpretar los signos de los tiempos.
Espíritu Santo, ¡revélanos
quien eres y coma actuas!;
y que, con nuestra palabra y nuestra vida, te demos a conocer.
Queremos amarte más, y hacer que seas amado por todos,
para que, como al Padre y al Hijo,
se te rinda la adoración y gloria que como Dios mereces.
Señor y dador de vida, haz que esta porción del
Pueblo de Dios,
confiada a nuestro Obispo N....... con su presbiterio y demás
colaboradores,
sea una comunidad misionera en todos sus grupos y estructuras
que impulse una acción pastoral orgánica vigorosa,
busque a los bautizados que no participan en la vida eclesial,
salga al encuentro de quienes aun no creen en Cristo,
y responda adecuadamente a los grandes problemas de nuestra
sociedad.
Espíritu divino, ¡ven a nosotros!,
necesitamos un nuevo Pentecostés;
te lo pedimos por intercesión de la Virgen
María de Guadalupe.
¡Ven a vivir en nuestra Diócesis, ven a reinar en nuestros corazones!
¡Ven a renovar el mundo a través de nosotros! Amen.
Consagración de la parroquia
al Espíritu Santo
Espíritu Santo, ¡ven a nuestra
parroquia!,
y haz de ella una célula viva de la Iglesia diocesana,
un espacio en el que tengamos experiencia viva de Jesucristo,
donde se viva la caridad y la reconciliación
y se acreciente nuestro ardor misionero.
Don de Dios altísimo, hoy renovamos
nuestra consagración a ti.
Nos sentimos felices de pertenecerte y de vivir
bajo tu acción.
Te prometemos dejarnos conducir por ti, como Jesús,
para hacer siempre y en todo lo que agrada al Padre.
¡Ven, Espíritu Santo, conságranos, llénanos
de ti!
Se tu el alma de nuestra parroquia y el alma de nuestra alma.
Espíritu de amor, haz de nuestra
parroquia case y escuela de comunión,
una red de comunidades y grupos, capaces de articularse entre
si,
para que todos sus miembros se sientan y sean realmente
discípulos misioneros de Jesucristo en comunión.
Fuego divino, ¡ven a nosotros!, danos
tus dones y carismas.
Haz de nuestra parroquia una comunidad misionera,
que anuncie a Jesucristo, con audacia y poder,
y colabore con el en la salvación del mundo.
Padre de los pobres, muchas personas viven
hoy en pobreza,
sea económica, física, espiritual o moral.
Haz que, con la imaginación de la caridad,
concretemos signos solidarios de compromiso social,
que les ayuden a tener una vida digna
y a alcanzar la plenitud que Jesucristo ofrece.
Santo Paráclito, amor siempre joven
de Dios,
abre el corazón y la mente de los jóvenes de
esta parroquia
pares que aprendan a dejarse amar por Dios Padre,
escuchen la llamada de Jesucristo a seguirlo y, fascinados
por el,
sean capaces de entregar su vida sirviendo a los
demás.
Suscita entre ellos vocaciones para el sacerdocio y la vida
consagrada.
Señor y dador de vida, en la mañana
de Pentecostés
María presidio con su oración el comienzo de
la reevangelización.
Que ella nos acompañe también en este nuevo
Pentecostés,
para que nos veamos libres de la fatiga y la desilusión,
y salgamos al encuentro de las personas,
las familias, las comunidades y los pueblos,
para comunicarles que Jesucristo ha llenado nuestras vidas
de sentido,
de verdad y amor, de alegría y de
esperanza. Amen
Consagración de la vida consagrada al Espíritu
Santo
Espíritu Santo, fuente de toda vocación y de
todo carisma,
te damos gracias porque nos hiciste encontrar
a Jesucristo,
nos permitiste percibir su seducción,
y suscitaste en nuestro corazón un irresistible
atractivo por el.
Gracias porque nos has sostenido
en nuestra hermosa vocación.
Por el bautismo y la confirmación,
tú, Espíritu
divino,
tomaste posesión de nuestro corazón.
Por la profesión de los consejos evangélicos
hicimos la entrega total de nuestra vida a Dios-Trinidad
y recibimos una nueva y especial consagración.
Hoy, Espíritu Santo, nos consagramos
nuevamente a ti;
recibe nuestras personas, nuestras comunidades, nuestro Instituto.
¡Úngenos
y conságranos; transfórmanos en Jesucristo!,
para que nuestra vida sea un himno de alabanza a la Trinidad,
un signo eficaz de comunión eclesial
y un servicio humilde de amor para la humanidad.
¡Ven, Espíritu de amor!,
enamóranos de Jesucristo,
haz que nos dediquemos a el con corazón
indiviso;
impúlsanos a seguirlo radicalmente viviendo la caridad
perfecta.
¡Ven, Fuego divino!, enciende en nuestros
corazones
la pasión por Jesucristo y la pasión
por la humanidad,
para que nuestra vida consagrada
sea mística y profética.
¡Ven!, y acrecienta nuestro
celo misionero,
para que, a ejemplo de Jesucristo, hermano y servidor,
y
de acuerdo a nuestro carisma,
nos pongamos al servicio de todas las personas, en especial
de las mas pobres,
les transmitamos el Evangelio de Jesucristo,
les ayudemos a que tengan vida en abundancia,
y colaboremos en la transformación de las estructuras
de la sociedad.
Espíritu creador, manantial de fidelidad creativa,
como respuesta a los actuales signos de los tiempos
concédenos
reproducir con valor
la audacia, la creatividad y la santidad de nuestro/a/os
fundador/a/es.
Espíritu Santo, Fuente de vida
y libertad,
te pedimos para la vida consagrada mexicana un nuevo
Pentecostés.
Confiamos a María, la
primera discípula misionera,
el nuevo impulso que
brota de nuestra consagración a ti.
C
concédenos
vivir con generosidad, audacia y alegría,
a fin
de que seamos, para la Iglesia y para el mundo,
un
signo elocuente del Reino de Dios. Amen.
Consagración de la familia
al Espíritu
Santo
Espíritu Santo, verdadero Dios
como el Padre y el Hijo,
por el bautismo y la confirmación cada uno de nosotros
te pertenece.
Pero hay, además, nos consagramos
a ti como familia.
¡Ven a vivir en nuestro
hogar; ven a reinar en nuestros corazones!
Espíritu de santidad, ¡ven, conságranos, haznos
tuyos!,
transfórmanos en Jesucristo, hijo del Padre
e hijo de María,
a fin de que como personas y como
familia,
presentemos, ante los ojos del Padre y la mirada de quienes
nos rodean,
el verdadero rostro de Jesucristo.
Dulce huésped del alma, llénanos
de tus dones y carismas,
para que formemos una comunidad de personas al servicio de
la vida,
que participe activamente en la vida y misión
de la Iglesia
y colabore al desarrollo de la sociedad.
Espíritu Santo, amor del Padre
y del Hijo,
haz que nuestra familia sea, cada vez mas,
una intima comunidad
de vida y de amor.
Impúlsanos a custodiar, revelar
y comunicar el amor.
Espíritu Santo, Agua Viva,
haz de nuestra familia una verdadera Iglesia domestica,
desde donde se irradie el Evangelio y sus valores a otras
familias.
Fuego divino, ¡ven a nosotros!,
danos las armas para luchar contra el egoísmo,
el materialismo, el hedonismo y el relativismo moral.
Impúlsanos
a promover la dignidad de cada persona,
defender los derechos
humanos,
y proponer una cultura de la solidaridad, la verdad, la justicia
y la paz.
llénanos de fortaleza y audacia
para hacer crecer el Reino de Dios
en el complejo mundo del trabajo, la cultura, las ciencias
y las artes,
la política, los medios de comunicación
y la economía,
axial como en la educación y
la vida profesional.
Espíritu de amor, haz de nuestra
familia
un reflejo de la Sagrada Familia de Jesús, María
y José.
Que entre nosotros, como en el hogar de Nazaret,
tú te sientas en casa y puedas actuar con entera
libertad.
Haz que esta consagración sea un nuevo
Pentecostés,
principio de una nueva era para
nuestra familia,
marcada por el amor, la alegría y
la esperanza. Amen.
Consagración de cada persona al Espíritu
Santo
¡Oh Espíritu Santo!,
recibe la consagración perfecta y absoluta
de todo mi ser.
Dígnate ser en adelante,
en cada uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis
acciones:
mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo
el amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reserva a tus operaciones
divinas
y quiero ser siempre dócil a tus inspiraciones.
¡Oh Espíritu Santo!,
transfórmame, con María y en María, en
Cristo Jesús,
para gloria del Padre y salvación
del mundo. Amen.
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