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Consagración de
México al Espíritu Santo
ANTECEDENTES:
Hace 84 años, es uno de los actos del Congreso Eucarístico
Nacional de 1924, los Obispos consagraron nuestra patria al Espíritu
Santo.
Aunque la petición de esa consagración estuvo respaldada
por más de doscientos mil católicos mexicanos adultos.
El hecho pasó relativamente desapercibido entre las grandes
solemnidades del Congreso Eucarístico. Por eso los Obispos
resolvieron ratificar la consagración, rodeado cada uno
de su pueblo en sus respectivas diócesis, el día
de Pentecostés, 31 de mayo de 1925, día consagrado
a la Santísima Virgen María Mediadora de todas
las gracias.
Las vicisitudes históricas y políticas por las
que México atravesó casi en seguida, lo llevaron
a una seria persecución religiosa en la que muchos de
nuestros hermanos derramaron su sangre por la confesión
de la fe y por el amor a Cristo Rey y Señor. Y, ¿de
quién, sino del espíritu Santo, recibieron la fuerza
de lo alto para ser testigos de Cristo, aún a costa de
sus bienes y de su vida?
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