1766", y un mapa con letras para poder armarlo,
con su planta preciosamente caligrafiada. Sólo se
conserva la primera y la última de estas piezas,
pues el mapa es seguro que fué destruido de tanto
traerlo y llevarlo cuando armaron el facistol.
No podemos asegurar que el José Núñez
haya sido el autor de la obra, pues su dibujo data te cuatro
años después que ésta fué ejecutada.
Sin embargo, posible es que, habiéndola realizado,
se le haya pedido después el dibujo para remitirlo
a México y el Cabildo supiese cómo era y
lo mismo los artífices encargados de armarlo.
Obra de gusto exquisito, de finos lineamientos y elegante
perfil, es digno centro de este coro magnifico.
DESCRIPCIÓN DEL FACISTOL
Creación de arte refinado puede decirse que está compuesto
de tres partes: el basamento, el facistol propiamente dicho
y el remate. El basamento consta de un pie o base de maderas
preciosas que se halla atornillado al piso del coro. Sobre
este basamento se levanta el primer cuerpo, o sea la base
de la obra. Consta ésta de una parte que se amolda
a los cánones clásicos en las molduras que
la circundan. En sus cuatro caras fueron esculpidas cartelas
con símbolos y sus marcos revelan enorme influencia
francesa de estilo rococo En los cuatro ángulos
de este primer cuerpo aparecen cuatro grandes motivos esculpidos
en forma de S invertida con los mismos
ornamentos franceses de las cartelas, y en ellos, en la
parte horizontal de la curva, cuatro pirámides con
su base y remate de esferas. El segundo cuerpo está constituido
propiamente el facistol. Es giratorio sobre la base, de
manera que de cualquier sitio del coro se puede leer en
los grandes libros de pergamino. Presenta una forma de
pirámide truncada con un amplio espacio inferior
para sostén de los libros, y sus caras parecen dibujarse
en la madera fina que los forma con tracerías muy
sutiles.
El tercer cuerpo o remate presenta la forma de templete
con cuatro arcos separados por pilastras múltiples
que forman el ático y su entablamiento completo
sobre el cual descansa el remate. Tal remate no es sino
la peana en que descansa el Santo Cristo de marfil que
corona la obra. Se halla decorado con diez estatuillas
de marfil preciosamente talladas, como puede verse en las
ilustraciones que acampanan a esta descripción.
Las de la parte baja son los cuatro doctores de la iglesia;
las que se encuentran arriba representan a los evangelistas.
En el centro de la cúpula que forma el tercer cuerpo,
se admira la imagen de Nuestra Señora y, rematándolo
todo, Cristo en la Cruz. Es trabajo de marfil de una finura
extraordinaria, que nos enseña cómo se elaboraba
tan precioso material en las islas Filipinas, en el primer
tercio del siglo XVIII.
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