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EL FACISTOL

EL FACISTOL DEL CORO.

Ocupando el centro del coro se encuentra un magnífico facistol de maderas preciosas, tíndalo y ébano, adornado con bellas estatuillas de marfil. Esta obra de arte fué trabajada en Filipinas y se debe a la munificencia de un señor arzobispo de Manila que lo regaló a la Catedral de México.

Según los datos que pueden obtenerse de los documentos del archivo catedralicio, el Ilustrísimo señor doctor don Manuel Antonio Rojo del Río, arzobispo de Manila, quiso regalar y ordenó elaborar en 1762 un rico facistol para la Catedral de México. La obra fué concluida y embarcada con destino a la Nueva España, pero los corsarios que siempre estaban a la caza de los navíos españoles impidieron su arribo y la nao en que venia tuvo que volver a Manila. El 30 de enero de 1764 falleció el señor Rojo, sin haber podido cumplir su deseo. Por eso, en la cláusula cuarenta y


cuatro de su disposición testamentaria ordena que el facistol quede al cuidado de don Esteban Rojas, con encargo de remitirlo a México en la primera ocasión. Hubo intentos de cumplir con tal disposición, pues en una carta del doctor don Andrés José Rojo escrita el 30 de julio de 1766 al V. Deán y Cabildo de México, se dice que "la fragata "San Carlos" que navega para el puerto de Acapulco conduce el facistol".

Ignoramos si nuevamente los corsarios impidieron la realización del tan deseado viaje, pues sólo podemos asegurar que el envío definitivo tuvo lugar el 4 de agosto de 1770, en la fragata "San José". Con este motivo escribe el remitente, refiriéndose al asendereado facistol: "Ya, bendito sea Dios, está en estado próximo de correr sus trinquetadas."

Con la riquísima pieza vinieron un dibujo que lo reproduce y está firmado así: "Josephus Núñez Delineavit. —Anno de

"LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN", FIGURILLA EN MARFIL DEL FACISTOL.


1766", y un mapa con letras para poder armarlo, con su planta preciosamente caligrafiada. Sólo se conserva la primera y la última de estas piezas, pues el mapa es seguro que fué destruido de tanto traerlo y llevarlo cuando armaron el facistol.

No podemos asegurar que el José Núñez haya sido el autor de la obra, pues su dibujo data te cuatro años después que ésta fué ejecutada. Sin embargo, posible es que, habiéndola realizado, se le haya pedido después el dibujo para remitirlo a México y el Cabildo supiese cómo era y lo mismo los artífices encargados de armarlo.

Obra de gusto exquisito, de finos lineamientos y elegante perfil, es digno centro de este coro magnifico.

DESCRIPCIÓN DEL FACISTOL

Creación de arte refinado puede decirse que está compuesto de tres partes: el basamento, el facistol propiamente dicho y el remate. El basamento consta de un pie o base de maderas preciosas que se halla atornillado al piso del coro. Sobre este basamento se levanta el primer cuerpo, o sea la base de la obra. Consta ésta de una parte que se amolda a los cánones clásicos en las molduras que la circundan. En sus cuatro caras fueron esculpidas cartelas con símbolos y sus marcos revelan enorme influencia francesa de estilo rococo En los cuatro ángulos de este primer cuerpo aparecen cuatro grandes motivos esculpidos en forma de S invertida con los mismos ornamentos franceses de las cartelas, y en ellos, en la parte horizontal de la curva, cuatro pirámides con su base y remate de esferas. El segundo cuerpo está constituido propiamente el facistol. Es giratorio sobre la base, de manera que de cualquier sitio del coro se puede leer en los grandes libros de pergamino. Presenta una forma de pirámide truncada con un amplio espacio inferior para sostén de los libros, y sus caras parecen dibujarse en la madera fina que los forma con tracerías muy sutiles.

El tercer cuerpo o remate presenta la forma de templete con cuatro arcos separados por pilastras múltiples que forman el ático y su entablamiento completo sobre el cual descansa el remate. Tal remate no es sino la peana en que descansa el Santo Cristo de marfil que corona la obra. Se halla decorado con diez estatuillas de marfil preciosamente talladas, como puede verse en las ilustraciones que acampanan a esta descripción. Las de la parte baja son los cuatro doctores de la iglesia; las que se encuentran arriba representan a los evangelistas. En el centro de la cúpula que forma el tercer cuerpo, se admira la imagen de Nuestra Señora y, rematándolo todo, Cristo en la Cruz. Es trabajo de marfil de una finura extraordinaria, que nos enseña cómo se elaboraba tan precioso material en las islas Filipinas, en el primer tercio del siglo XVIII.

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