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LA SALA CAPITULAR
Esta estancia es probablemente
la más antigua de nuestra Catedral. Aquí se
puso la primera piedra, la base sobre la cual había
te fundarse el magno monumento. No vacilamos en afirmar
que la primera bóveda que se cerró en el
templo fué una de las que cubren dicha sala. Todavía
pueden verse en ella las nervaduras ojivales que dejan
la huella medieval en nuestra magna iglesia. Gracias a
Dios, ¡nervaduras góticas!: podemos apreciar
en el templo la historia completa de la arquitectura colonial.
Es seguro que esta sala sirvió desde luego para
su objeto: allí deben haberse reunido los ilustres
arzobispos, a partir del señor Montúfar,
que gobernaron la Mitra de México. Con el tiempo
la sala pareció demasiado fría a los señores
canónigos y los cabildos tuvieron lugar en uno de
los anexos del templo, de los que se encontraban en el
Colegio de Infantes, los cuales fueron derribados recientemente
para la construcción del Museo Religioso. En la
actualidad se usa la sala "para conferencias de señores
sacerdotes y juntas de Acción Católica o de
alguna otra índole piadosa que preside el prelado,
o alguna otra persona que él se digna mencionar". |

PORTADA DE LA SALA CAPITULAR. |

PORTADA DE LA SALA CAPITULAR. |
Se dice
que dicha sala estaba adornada con tapicerías
que con el tiempo se arruinaron; actualmente puede verse
en sus muros una galería con los retratos de los
señores arzobispos que han regido la Mitra Metropolitana.
Retratos de busto, muchas veces de dudoso valor artístico,
pero que constituyen la única galería completa
con las efigies de nuestros prelados; efectivamente, llega
hasta el último ilustre, extraordinario arzobispo
fallecido que gobernó la diócesis, monseñor
don Pascual Díaz.
Alrededor del recinto
se ve una plataforma sobre la que se asientan hermosos
sillones fraileros del siglo XVII, de sobrio dibujo y
excelente hechura. En el fondo de la sala capitular colgaba
un cuadro con la Sagrada Familia que ha sido atribuido
por algunos críticos no sin fundamento, a Pietro
Da Cortona.
El recinto de la sala capitular se halla limitado por una
reja de madera que permite formar un pasillo que comunica
la Catedral con las oficinas de la Mitra. En la pared opuesta
se ven unos sencillos armarios de madera, te estilo barroco,
pintados de azul y oro, en que se guardan los más
ricos ornamentos de la Catedral. |
| Según
la inscripción que puede leerse en una pequeña
cartela, la estantería fué terminada en 1714.Sobre
estos estantes hay tres pinturas al óleo que cubren los medios puntos o formas
en que se mueve la bóveda y que representan, el del
fondo, "La Venida del Espíritu Santo", por
José de Ibarra, y a los lados "El Cenáculo" y "El
Triunfo de la Fé", por José de Alcíbar.
El señor canónigo Ordóñez dice
que él fué quien ordenó que se limpiasen
las bóvedas de esta sala, que habían sido pintadas
de blanco. Es de agradecerse tal diligencia para una obra
de tanto mérito. |
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