
INTERIOR DE LA CATEDRAL
EN LA CORONACIÓN DE ITURBIDE. SE VE EL CIPRÉS
CHURRIGUERESCO, EN SU INTERIOR EL SAGRARIO DE PLATA
Y DENTRO DE ÉL EL TABERNÁCULO DEL SIGLO
XVI. |
Desde
el siglo XIX surgió la idea de celebrar congresos católicos.
El congreso es una reunión a la que asisten delegados
representativos de ciertas actividades, que discuten los
problemas que se refieren a esas actividades y determinan,
por medio de ponencias que son aprobadas o rechazadas,
las mejores medidas que deben tomarse para el éxito
de sus actividades.
Se dice que el
señor Labastida dió los
pasos para celebrar el Primer Congreso Católico,
pero que la muerte impidió que se realizasen sus
deseos. En 1900 el señor Ramón Ibarra y
González propuso la celebración de un congreso
católico en su obispado de Chilapa, pero tampoco
pudo realizarse. El primero que se celebró en
la República se debió a los esfuerzos del
mismo reconocidamente famoso y activo señor Ibarra,
ya obispo de Puebla, y tuvo lugar del 20 de febrero al
1° de marzo de 1902.
Después surgió la idea de
celebrar congresos eucarísticos; en ellos se trata
del fomento de la fe, del mejoramiento de las costumbres
y de todo aquello que atañe la religión,
ensalzando y propagando el Misterio y práctica de
la Eucaristía. El primer Congreso Eucarístico
celebrado en México tuvo lugar en nuestra Catedral,
que fué especialmente arreglada para ello el año
de 1924. La asamblea constituyó un hecho de resonancia
nacional, así por el número de asistentes
como por la calidad de los congresistas. El ejemplo dado
en México ha servido para que en diversos lugares
de la República se hayan celebrado asambleas semejantes. |