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CAPILLA DE SAN PEDRO

Contigua a la capilla de las Reliquias y limitando el brazo del crucero del lado de la Epístola, se encuentra la capilla de San Pedro, cuya bóveda había sido concluida ya, igualmente, en 1615. El cuadro que adorna el retablo principal representa la crucifixión de San Pedro. Encuéntrase el santo con la cabeza hacia abajo y toda la pintura es de gran fuerza; seguramente se trata de una obra flamenca del siglo XVI. Los altares laterales están dedicados, uno a Jesús, María y José, y otro a Santa Teresa de Jesús. Con el tiempo, el primero se dedicó únicamente a San José.

Tuvo esta capilla muchos benefactores para su culto y adorno. Así sabemos por documentos del archivo catedralicio lo siguiente: "Los albercas de Juan Ruiz Aragonés impusieron mill pessos para que sus réditos de sinquenta pessos se gastasen en el aceite de la lámpara del altar de Jesús María y Joseph en la capilla de San Pedro de esta iglesia cathedral: los quarenta sinco pessos para el aceite hasta donde alcansare y los cinco para el cobrador.

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CAPILLA DE SAN PEDRO.


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CAPILLA DE SAN PEDRO. RETABLO LATERAL.

Corre desde 23 de noviembre del año de 91; passsó la escriptura ante Martín del Río la qual está en la Contaduría. La finca en unas cassas vajas, vna tosinería en la esquina de Jesús María de María Rodríguez.
—Así missmo dotó el señor deán doctor don Diego de Malpartida Zenteno la lámpara de Nuestro Padre San Pedro con mill pessos de principal Impuestos en las trojes de Chalco y ha más de treinta años que cuida su Señoría dicha capilla y los altares de Nuestro Padre San Pedro, Nuestra Madre Santa Thereza. Se han costeado el de Nuestra Madre Santa Theresa todo a costa de dicho deán y la talla de nuestra Madre Santa Thereza con su diadema que todo con los lienzos montarla como mili quinientos pessos. El altar de Nuestro Padre San Pedro fué de parte de vn legado que dejó Francisco González Castañeda, parte de los bienes del señor arcediano don Iñigo de Fuentes y parte que dió el dicho señor deán.-Assí mismo costó la rexa mill pessos. —Assí mismo dió dicho señor deán la vedriera de nuestro Padre San Pedro y los frontales.


—El altar de Jesús María y Joseph que está en dicha capilla todo se costeó de bienes del capitán Juan Ruiz de Aragonés. —Don Diego de Malpartida Zenteno, rúbrica."

El anterior documento nos enseña, independientemente de los costos de diversas partes de ella y de los benefactores que los sufragaron, lo que costaba cada reja de tapincerán de las que cubrían los arcos de las capillas: mil pesos.

El magnífico señor don Diego de Malpartida y Zenteno, deán de la Catedral de cuya munificencia conservamos más de una prueba, como la preciosa capa pluvial, joya entre los ornamentos, fué enterrado en esta capilla de su devoción el 10 de agtoso de 1711, después de ochenta y tres años de vida activa y generosa.

Nunca faltaron benefactores a la expresada capilla pues ya muerto el generoso deán procuró también su culto y adorno el arcediano don Ignacio Ceballos, aunque su caridad ofuscaba a su inteligencia: mandó fundir tres lámparas de plata que pesaban cuatrocientos siete marcos, para hacerlas de estilo moderno.

El 29 de julio de 1764 el señor Rubio y Salinas, arzobispo de México, consagró los tres altares de la misma capilla y colocó en ellos varias reliquias: en el principal, las de los santos mártires Inocencio, Claro, Celestina y Perfecta; en otro, las de los santos Columbano, Justo, Victris y Aurea, y en el último, las de los santos Constancio, Orestes, Veneranda y Justina. Dispuso que cada año, visitando la capilla en la misma fecha y debidamente dispuestos los fieles, ganasen cuarenta días de indulgencia, gracia concedida por la Congregación de Ritos.

Reliquia no de santo, pero sí de las más venerables que pueden existir para los fieles de México y aun para aquellos mexicanos que no hayan alcanzado tal categoría, es el sepulcro que se encuentra en el muro del Evangelio de la capilla, a poco más de un metro de altura, cerca del arco de entrada: allí descansan los restos del benemérito fundador del arzobispado, don fray Juan de Zumárraga. La inscripción que cubre su losa dice así:

HIC IACENT OSSA ILLMI AC RMI. D. D. P. IOANNIS DE ZUMARRAGA, EPISCOPI PRIMI, ET ARCHIEPISCOPI HUIUS STAE METROPILIT. MEXICAN. ECCLESIAE. OBIIT ANNO MDXLVIII.

Se copia la inscripción sin desatar sus múltiples abreviaturas.

Aparte del gran cuadro que representa El martirio de San Pedro, se ven en su retablo otras pinturas en tabla relativas a la historia del esclarecido apóstol, todas anónimas. El retablo del lado del Evangelio está consagrado a Santa Teresa, como hemos dicho, y revela una amalgama entre los altares primitivos de la Catedral, que consisten simplemente en encasamentos limitados por pilastras y cubiertos por frontones triangulares, y una obra moderna que viene a incrustarse en el viejo retablo del siglo XVI. La arquitectura herreriana ha sido cubierta con decoraciones pintadas y sobre ella se sobreponen los tallados dorados de la época barroca. Cubriendo el muro se encuentran lienzos con pinturas al óleo que representan Escenas de la vida de Santa Teresa de Jesús, en una de las cuales se encuentra la firma: "Echave f." Sin duda se trata de pintura de Baltasar de Echave y Rioja, el tercero del nombre, pues su estilo es muy semejante al de sus otras obras.

El altar del lado de la Epístola está consagrado a Jesús, María y José, como hemos dicho, y en la actualidad sólo tiene la advocación del santo Patriarca. Se halla adornado con pinturas que representan Escenas de la vida de Jesús, en una de las cuales se encuentra la firma de Aguilera, pintor colonial que floreció en la primera mitad del siglo XVIII.

En tiempos anteriores se conservaban en esta capilla los santos óleos en tibores de China, riquísimos, guardados en un armario. Ahora los santos óleos se guardan en la capilla de San Felipe, en vasijas más modernas, y los tibores chinos se exhiben en el tesoro de la Catedral como algunas de sus joyas mas valiosas.

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