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CAPILLA DE SAN JOSÉ

ESCULTURA LLAMADA "EL SEÑOR DEL CACAO".

Su bóveda fué concluida entre 1653 y 1660. Esta capilla debe haber estado adornada con retablos, barrocos pues que su benefactor fué el canónigo don Simón Esteban Beltrán de Alzate, quien la dedicó a Señor San José, de quien existe una escultura en talla estofada que tenía, así como el Niño que lleva en los brazos, diademas de plata sobredoradas y caladas. Dejó además el señor Alzate los bienes necesarios para la fiesta del santo Patriarca y la dotación con que se sorteaban las huérfanas el día de la Asunción de Nuestra Señora. Al igual que los otros benefactores de las capillas de la Catedral, fué sepultado el señor Alzate en ésta a raíz de su muerte, acaecida el viernes 16 de mayo de 1670.
Como obras de pintura que existían en dicha capilla hay que mencionar un cuadro que representa a la Virgen de Atocha con los Niños Jesús y San Juan, firmado por José Páez, en México, 1790; otro en el altar de Santa Margarita virgen y mártir con su martirio, reproducido en una gran tela, y al lado izquierdo el de San Joaquín.


El señor Sandoval cita otras pinturas que quizás fueron colocadas en tiempos posteriores: Santa Teresa de Jesús, por Luis Garavito; del lado del Evangelio un gran cuadro con un Crucifijo firmado por A. Escutia, en 1884. Este cuadro fué restauración de uno antiguo y debe haber sido funesta, pues el señor Sandoval dice: "Desgracia y no poca fué la de que cayera bajo el pincel del señor Escutia para retocarlo o sea para hacer desaparecer todo su mérito."

Del lado de la Epístola, dentro del gran encasamento original, se encontraba una gran urna con los restos de los padres de la Patria: Hidalgo, Morelos, Aldama, Jiménez y Allende. Durante setenta y dos años se encontraron depositados en la cripta del altar mayor, de donde fueron trasladados a esta capilla. El 30 de julio de 1865, fueron extraídos de la Catedral, depositados en el Palacio Municipal con grandes ceremonias, y colocados en la expresada urna, en que se llevaban ofrendas florales en los aniversarios de la Independencia. Más tarde los restos de los héroes fueron trasladados al monumento de la Independencia que se levantó en el Paseo de la Reforma y en que son venerados constantemente y arde en su honor el fuego perpetuo de una lámpara votiva.

Existían en esta capilla un altar dedicado a San Bartolomé y una cofradía de las Animas del Purgatorio. En el altar en que fueron colocados los restos de los héroes de la Independencia se encontraban los restos del venerable padre Margil, que fueron trasladados a la capilla de la Purísima. El acta que se levantó con motivo de dicha traslación es interesante, por tratarse de uno de los hombres más admirables que han evangelizado en México.

El altar que se sustituyó a los antiguos retablos fué uno de mármol de pésimo gusto. Su falta de estabilidad hizo necesario que fuese desarmado porque amenazada derrumbe. Se colocaron en la capilla provisionalmente tres altares de mesa y grada, dedicado el principal a San José, el otro al Santo Cristo Teresa y el tercero a otras imágenes religiosas. Cuando fué clausurado el templo de Montserrat pudo lograrse que el altar churrigueresco que tenía en su ábside fuese traslado a esta capilla.

Además de la venerada imagen del Señor e Santa Teresa, existe en la expresada capilla el famoso Cristo conocido con el nombre del Señor del Cacao. Se encontraba esta imagen en el atrio del templo y mas tarde fué trasladada al interior y a la capilla que reseñamos, donde encontró su sitio definitivo.

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