
"SAN JOSÉ", ESCULTURA ANÓNIMA
DEL SIGLO XVIII. TESORO DE LA CATEDRAL DE MÉXICO. |
Por
razón natural de la materia preciosa que empleaban
en sus obras; por su trabajo que siempre era mejor pagado
que el de cualquier otro oficio,
lograron organizar un gremio rico que no sólo le servía de ayuda
así a titulares y asociados, sino que era una verdadera
institución de beneficencia socorriendo a los menesterosos,
dando dotes a huérfanas, distribuyendo cuantiosas
limosnas. Llegó a poseer doce casas en la ciudad
de México, cuyo valor alcanzaba la suma de ciento
veinticuatro mil pesos. En 1861 fueron suprimidas todas
las corporaciones religiosas y nacionalizados sus bienes,
por lo que este gremio tan útil y benefactor desapareció y,
con él, puede decirse, el arte de la platería.
Suprimido el gremio desaparecieron
las imágenes
de plata y como en esos días acababa de ser beatificado
fray Bartolomé Gutiérrez, una imagen suya
pintada en tela vino a ocupar el sitio de San Eligio; más
tarde el Cabildo ordenó que se colocase allí la
imagen del Señor del Buen Despacho, que se encontraba
en un altar no apropiado para su culto. |