Inicio / Catedral / Descripción del monumento e historia / Historia de sus elem int / Capillas / de Santa Ana
CAPILLA DE SANTA ANA, DESPUÉS DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN

Esta santa capilla, cuya bóveda fué terminada entre 1642 y 1648, estuvo dedicada en un principio a Santa Ana y en su tesoro se veía un retablo barroco adornado con cuadros en tablas debidos al pincel de Juan Sánchez Salmerón. Bastante culto tuvo dicha capilla por devoción del canónico don Joaquín Zorrilla, el bachiller don Ventura López y otros. Los altares laterales se hallaban dedicados, uno a San Rodrigo y el otro San Nicolás obispo. Así subsistió esta capilla, hasta que el señor arzobispo Lorenzana adquirió en Guadalajara un gran altar de alabastro de tres cuerpos que aprovechó para la misma capilla y la de San José. La colocación de la imagen de la Purísima tuvo lugar a raíz de la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción. El Ilustrísimo señor Covarruvias mandó esculpir al en su tiempo famoso artista Terrazas una imagen de la Concepción que a su muerte heredó la señora Pagola, quien la regaló a la Iglesia Metropolitana. Pueden verse algunas pinturas de mérito: un medio punto que representa a Jesús en Gloria, del estilo barroco que florece en México a fines del siglo XVII. Una Asunción firmada por Ibarra; una pintura al óleo sobre tabla de María Magdalena, de Juan Correa.

SIMÓN PEREYNS, "SAN CRISTÓBAL".


BALTAZAR DE ECHAVE ORIO, "LA FLAGELACIÓN" (DETALLE).

Nunca había sido admirada esta capilla en su posterior arreglo como una gran obra de arte. El arquitecto Mariscal se expresa en los siguientes términos: "La escultura de Terrazas es mediana y el altar de alabastro, ridículo." En vez de este, se ha determinado, con muy buen acuerdo, desmontar ese tabernáculo retirando la imagen para volver a levantar en el fondo de la capilla un altar antiguo. Ha sido designado para ello el de San José, que se encontraba en el vestíbulo del lado noreste, en muy mal sitio, pues apenas podían distinguirse sus valiosas pinturas y se encontraba como adherido simplemente a un lugar que no le pertenecía. Se le desarmó con todo cuidado y se le ha puesto en el fondo de esta capilla. Las obras de arte que encierra el retablo churrigueresco son notables y proceden seguramente de otros altares: la más importante es el gran cuadro en tabla que representa a San Cristóbal y aparece firmado por Simón Pereyns en 1588.Dicho cuadro pertenecía a un altar que existía en la catedral vieja y fué donado por el insigne maestrescuelas de ella, don Sancho Sánchez de Muñón.


En la parte alta aparece una hermosísima pintura que representa La Flagelación con los donadores y que está firmado por Baltasar de Echave en 1678; además se encuentran varios lienzos que representan El sueño de San José; Nuestra Señora de la Piedad; San Antonio de Padua; San Rafael; Desposorios de San José; Santa Gertrudis; Santa Rosa y Santa Rosalía; los cuatro últimos se deben al pincel de José de Ibarra. Reliquia inestimable de esta capilla son los restos de fray Antonio Margil de Jesús, que yacen bajo una lápida que dice:

V. DEL SERVI F. ANTONI A JESU MARGIL CINERES OBIT DIE 6 AGUST. ANN. DOM. 1726.

Los restos fueron trasladados con toda solemnidad a dicho lugar desde la capilla del Santo Cristo, en donde se encontraban el día 19 de febrero de 1885, como puede verse por el documento número 65 que reproducimos en el Apéndice.

Fué Fr. Antonio Margil uno de esos verdaderos apóstoles que prolongaron hasta el siglo XVIII los esfuerzos realizados al principio del coloniaje por sus hermanos, los siervos de San Francisco. Su obra se llevó a cabo en el norte de Nueva España. Zacatecas lo reclama como un hijo suyo.

arriba

 

Durango No. 90, Col. Roma, C.P. 06700, México, D.F., tels.: 5208-3200, 5208-3152, fax: 5208-5427
Arquidiócesis de México © 2011

4
Página principal correo electrónico Directorio de la Arquidiócesis de México