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LOS CANCELES Y PAVIMENTO DE LA CATEDRAL DE MÉXICO

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PORTADA DEL TRÁNSITO DE LA CATEDRAL AL SAGRARIO.

En el acta capitular del 24 de septiembre de 1707 se lee que se hallan acabados los canceles de la iglesia. Se refiere a los magníficos canceles de madera fina, entablerados ricamente, que todavía vemos en las siete puertas de nuestra iglesia. En la misma acta se da cuenta de un aparato especial que se había ideado para el aseo de los canceles y de las pilastras y columnas de la iglesia. Estaba constituido por un cajón fuertemente sujeto y colgado de unos cables, que podía transportarse fácilmente de un extremo a otro de cada arco. No sabemos si tal aparejo se utilizó o fué desechado, pero sí es de admirarse el celo que ponía el Venerable Cabildo en el aseo de la Catedral, en que no había ninguna parte descuidada. Este celo fué desapareciendo con el tiempo y una de las lacras de nuestro templo ha sido hace muchos años la falta de aseo que en él se ha notado, o la impropia manera de realizarlo.


El pavimento.— En el acta de cabildo de 19 de noviembre de 1706 se lee algo acerca del pavimento. Hemos dicho ya en capítulos anteriores que, cuando la iglesia fué terminada y dedicada por el marqués de Mancera, el pavimento del templo estaba constituido por losas de piedras de distintos colores que formaban un dibujo ajedrezado. Tal pavimento puede verse reproducido en la lámina que representa el túmulo de las honras fúnebres de Felipe IV, que también aparece publicado en el presente libro. Seguramente el pavimento se maltrató con el tiempo; la estructura comenzó a hundirse por varias partes y fué necesario cambiar el piso. Las losas fueron quitadas y se recurrió a un piso de madera. El acta antes mencionada nos dice que se está envigando el cuerpo de la iglesia y que debe envigarse también el presbiterio del altar mayor, porque su viejo envigado está muy maltratado. Es decir, que para esta fecha se cambió el pavimento por el de madera, poniéndole un enmaderamiento más alto para ocultar los desniveles del piso con motivo del hundimiento de algunas columnas.

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VENTANA DEL SAGRARIO METROPOLITANO.


Además, se pide que se "alegraran" los sepulcros de los señores capitulares que se hallan enterrados en la cripta del altar mayor, para que aparezcan más decentes. Tal petición fué acordada de conformidad, por lo que los capitulares dieron efusivas gracias. La cripta que se encontraba bajo el altar mayor, en que se enterraban, como hemos visto, los capitulares de la iglesia, fué renovada en 1742, cuando dicho altar se hizo de nuevo. Razón había para ello; en la misma época de 1707 había veces en que el hedor de los cadáveres allí enterrados era tal, que los canónigos no podían soportarlo en el coro y aun pensaron trasladar éste a la capilla de los Reyes. Seguramente con haberlos "alegrado" un poco para que estuviesen más decentes, se pudo respirar con más higiene en la iglesia.

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