EL ALTAR DE LA DIVINA PROVIDENCIA
Se ubica hasta el fondo de la Catedral
del lado poniente y a la izquierda del altar de los Reyes. En realidad
este espacio fue en la antigüedad una de las entradas a la
Catedral en el norte, por la que es hoy la calle de Guatemala,
y duró como entrada de los fieles hasta el siglo XVII, pues
fue a finales de ese siglo cuando se abrieron las entradas de la
fachada principal por el sur, las que miran al Zócalo.
El hermoso retablo de este altar es de autor anónimo
de mitades del siglo XVIII, es de madera tallada, ensamblada y
dorada y es de la última etapa del barroco.
Originalmente fue construido para la iglesia del
Colegio Jesuita de S. Pedro y S. Pablo y estaba dedicado al Salvador,
pero con la expulsión de los Jesuitas, el retablo fue llevado
al Sagrario de la Catedral en donde estuvo mucho tiempo.
Entre los años 1960-1961 finalmente terminó en
la misma Catedral en donde se encuentra hasta ahora. El retablo
consta de 15 pinturas, la mayoría de los Apóstoles,
13 de las cuales fueron pintadas por José de Bustos, hacia
la primera mitad del siglo XVIII y 2 pinturas anónimas:
la Asunción de María realizada durante el mismo tiempo,
y la Divina Providencia, de donde el altar toma su título
actual, realizada en este siglo.
En los muros laterales de este altar se han colocado,
en diversos momentos, tres pinturas de hermoso acabado: una del
pintor Luis Juárez, la Virgen y el Niño con Sta.
Teresa y S. Juan de la Cruz, de la primera mitad del siglo XVII,
y las otras dos, los Desposorios de la Virgen y la Anunciación
de Sta. Ana, de Juan Sánchez Salmerón, de la segunda
mitad del siglo XVII.
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