HISTORIA Y
SERVICIOS
Basílica Antigua
Desde que se trasladó la
imagen de la Virgen de Guadalupe a su nuevo santuario, se ha
venido denominando Basílica Antigua a la iglesia que durante
267 años fue el lugar donde se veneró la sagrada
Imagen de la Virgen de Guadalupe. Actualmente se denomina Templo
Expiatorio de Cristo Rey, como se explica más abajo.
Esta Basílica fue construida entre los años de
1695 a 1709. Para este tiempo la antigua ermita artesonado, que
había sido bendecida en el año de 1622 por el Arzobispo
D. Juan Pérez de la Serna, ya amenazaba ruina; por lo
cuál, se pensó en construir un Santuario de mayores
dimensiones y de mayor hermosura, que pudiera recibir a las peregrinaciones
cada día más numerosas.
Siendo Arzobispo de México D. Francisco de Aguiar y Seijas
(1681-1698), se iniciaron las obras del Santuario, quien puso
su entusiasmo para la pronta realización del proyecto,
pero su avanzada edad le impidió ver terminada la Iglesia.
El siguiente Arzobispo-Virrey, que fue D. Juan Ortega y Montañés,
(1699-1708) no fue menos entusiasta, ya que personalmente pedía
y recogía limosnas para edificarle a la Virgen de Guadalupe
su Santuario; pero tampoco a este prelado le tocó verla
concluida. Los anales nos cuentan que el Dr. D. Ventura de Medina
y Picazo y el Capitán D. Pedro Ruiz de Castañeda
fueron los grandes promotores de esta Basílica, quienes
aportaron treinta mil pesos y cincuenta mil pesos, respectivamente;
según cálculos posteriores, el costo total fue
de unos quinientos mil pesos.
La Basílica tiene tres naves cubiertas con quince bóvedas;
la central es más alta, en la parte media se eleva la
cúpula sobre tambor y pechinas; al fondo de las naves;
conforme a la planta original, se erigieron sendos altares.
Un retablo barroco cubría todo el ádside, que fue
costeado por el Arzobispo Virrey D. Juan Ortega y Montañés.
Debió ser majestuoso, las descripciones de la época
nos dicen que tenía dieciseis columnas adornadas con hojas
de parra y racimos de uvas, policromadas; además, había
quince estatuas de diferentes tamaños, cuarenta y un ángeles
y ochenta y ocho nichos de plata dorada. Todo este hermoso retablo
fue destruido por la moda neoclásica de finales del siglo
XVIII y principios del XIX.
Un nuevo altar neoclásico se estrenó en Diciembre
de 1837. Este altar en buena parte fue obra del insigne Maestro
D. Manuel Tolsá, a quien nuestros historiadores del arte
no le perdonan el que haya propiciado la destrucción de
muchas obras de arte de siglos anteriores. Este altar también
corrió la misma suerte del anterior, cincuenta años
después.
Con motivo de la coronación de la Virgen de Guadalupe
en 1895, se hicieron nuevas modificaciones y ampliaciones, que
hicieron desaparecer el altar de Tolsá. Este fue sustituido
por el altar cubierto con un baldaquino, que todavía hoy
subsiste; un magnífico y hermoso adorno de este último
altar son las estatuas del Beato Juan Diego y de Fray Juan de
Zumárraga postrados en oración delante de la Sagrada
Imágen.
El aspecto exterior es sobrio en adornos, severo y poco monumental;
pero entrañablemente nostálgico para todos los
mexicanos. Sus cuatro torres son bajas; sin duda, la idea fue
la de dar más vista a la cúpula. Las portadas tienen
su encanto propio, pero sin adornos barrocos. Dignos de notarse
son los retablos en cantera, que representan escenas de las apariciones
de la Virgen.
Los materiales empleados en la construcción son cantera
gris y tezontle rojo. Este monumento religioso dedicado a la
Santísima Virgen de Guadalupe fue cerrado, debido a las
reparaciones que hubo que realizar. Pero a partir del II Congreso
Eucarístico Nacional, celebrado del 5 al 7 de mayo de
1999, fue reabierto para convertirlo en Centro Expiatorio Nacional.
En el lugar del Sagrado Ayate un monumental custodia ostenta
a Jesucristo Eucaristía. Así, este Santuario continua
forjando la vida de México como lo hizo durante gran parte
de nuestra historia en los momentos más cruciales de la
formación de nuestra identidad nacional.
Capuchinas
Con el nombre de Capuchinas se conoce un edificio sagrado, dentro
del Recinto del Tepeyac; es una construcción de dos plantas,
de líneas sencillas, pero tiene, en medio de su sobriedad,
una elegancia que se manifiesta en la sincronía de sus
ventanas de cantera o en la austeridad de sus muros cubiertos
de tezontle, que enmarcan un alto portón, entrada a la
iglesia, con columnas sin adornos que sostiene un frontispicio
triangular en medio del cual hay un letrero grabado en cantera,
fácilmente legible: Sanctus Deus, Sanctus Fortis, Sanctus
Inmortalis, Miserere nobis 1782. Esta fecha indica el año
en que fue terminada la obra. Su hermosa y esbelta cúpula
da agradable coronamiento a todo el conjunto arquitectónico.
Este lugar sagrado se encuentra al lado oriente de la antigua
Basílica. Corrían los años de 1778 y siguientes,
cuando una religiosa Capuchina con el nombre en Religión
de Sor María Ana de San Juan Nepomuceno, del Convento
de San Felipe de la Ciudad de México, manifestó sus
deseos al Sr. Arzobispo D. Alonso Núñes de Haro
y Peralta, de fundar un convento junto a la Insigne y Real Colegiata
de Guadalupe, con el fin de que Nuestro Señor fuese más
alabado y de que tuviera más fervoroso culto Nuestra Señora
de Guadalupe en el lugar de sus apariciones. Se turnó la
solicitud al Rey, quien pasados pocos meses concedió la
licencia para la construcción del convento en una carta
dirigida al Sr. Núñez de Haro, que a la letra dice: "Muy
Reverendo en Cristo Padre Arzobispo de la Iglesia Metropolitana
de México, de mi Consejo. En carta de veinte y siete de
Octubre del año próximo pasado, tuve a bien conceder
en real cédula de tres de Junio de mil setecientos y ochenta
mi real licencia y permiso para que se procediera a la fundación
de un convento de Capuchinas en la expresada Colegiata , eligiendo
por presidenta Abadesa provisionalmente, y hasta hubiera elección
a Sor María Ana, mediante ser a propósito para
ello. Yo el Rey" . (Archivo de la Madres Capuchinas de la
Villa).
El nombre de Capuchinas se debe, por tanto, al hecho de que fue
construido para ser el Convento de las Madres Capuchinas, quienes
pidieron licencia al Cabildo de Guadalupe, para la fábrica
de un convento en esta Villa, lo cual consta en el Pelícano
(breve junta de Cabildo) del 10 de mayo de 1779. Pasados años
el Cabildo (pelícano del 11 de marzo de 1781) recibe la
noticia de que el Rey D. Carlos III había concedido la
licencia a las Madres Capuchinas para la fundación de
su Convento, quienes dieron comienzo a la construcción
en 1782 y la terminaron en 1787. La incansable fundadora fue
la Madre María Ana Echeverría y Veitia.
El convento de Capuchinas ha sufrido, durante más de doscientos
años, muchos cambios, desde que las religiosas fueron
exclaustradas por primera vez en 1863, aunque por breve tiempo,
ya que el segundo imperio les restituyó su convento; al
Imperio de Maximiliano las religiosas volvieron a salir de su
claustro para no volver, sino por breve tiempo. Mientras tanto,
el edificio de Capuchinas, ha sido ocupado para varios menesteres,
desde hospital hasta cuartel u oficinas de gobierno.
En esta época reciente ha vuelto al culto divino, siendo
la sede de la Parroquia de Guadalupe. Hubo un largo tiempo en
que no se pudo utilizar, por haber sufrido notable hundimiento
todo el edificio; sin embargo, gracias a la tecnología
desarrollada y aplicada por técnicos mexicanos se logró nivelar
la Iglesia y la Sacristía en tal manera, que no se nota
ninguna fisura en los muros o columnas.
arriba
Cerrito
Toda la historia guadalupana empezó en el cerrito del
Tepeyac, último saliente y morro de la serranía,
que llegaba hasta las playas del lago de Texcoco por el norte
de la Gran Tenochtitlán; su altura sobre el nivel de la
Basílica es de unos cuarenta y cinco metros, aunque parece
más alto por el hundimiento de la ciudad. Por la forma
de picacho eminente y el lugar que ocupa en el valle Anáhuac,
ya desde los tiempos remotos, los primeros habitantes de estos
contornos edificaron en él un adoratorio dedicado a Tonantzin
(Diosa Madre).
Esta colina es llamada en lengua náhualt Tepeyacátl,
por su forma de nariz. No es muy alto, pero desde su alma, como
desde un mirador, se contempla un ancho y pintoresco paisaje,
en gran parte, ahora cubierto por la mancha urbana de la Ciudad
de México. Al sur se dibuja con toda claridad, no obstante
la niebla del progreso, el Ajusco, la montaña más
alta del Valle, después de los volcanes: el Popocatépetl
y el Ixtacíhuatl, que se yerguen majestuosos, coronados
de nieve perpetuas, hacia el sureste; por el poniente se extienden
la serranías de El Desierto de los Leones y la de Las
Cruces hasta perderse de vista por el rumbo de Tlalnepantla.
A partir del milagro de las apariciones de la Virgen, ahí realizado,
la gente piadosa erigió en ese un lugar una cruz para
conmemorar el prodigio. Tiempo después en 1666, fue cuando
Cristóbal Aguirre, panadero de México, y de Teresa
Peregrina, su esposa, se construyó una humilde capilla
con un retablo en cuyo centro se colocó la Imagen de Nuestra
Virgen de Guadalupe, pintada por buenos pinceles de México. "Miércoles
2 de Febrero de 1667 día de la Purificación de
Nuestra Señora se abrió y se dedicó la Ermita".
Era pequeña esta primera capilla pues tenía 10
varas de largo por 7 de ancho. Aunque eran de adobe las paredes
y el techo de madera duró al servicio del culto divino
casi 90 años, hasta que en el año 1748 un fervoroso
sacerdote, enamorado de la Virgen de Guadalupe, llamado José Mariano
Montúfar, demolió la ermita y comenzó la
obra de otra de mejor fabricación y de mayores dimensiones
y en mayo de 1756 se celebró la primera misa en la capilla
actual. Como hecho notable, se narra que desde ese tiempo en
adelante, el Cabildo de la Colegiata la tomó como propia
del patrimonio de la Basílica.
Las medidas de la Capilla, construida por el padre Montúfar
y que es la actual son: 25.5 m de largo y 6 de ancho; posteriormente
sólo en los altares se han hecho modificaciones y se le
han puesto algunos adornos; la cruz latina de la planta ha quedado
intacta; la linternilla dorada le da esplendor en medio de los árboles
que abundan en el contorno. La fachada barroca es obra de Francisco
Guerrero y Torres, afamado arquitecto del siglo XVIII.
Toda la amplia extensión de la cumbre del Cerrito está ocupada
por el Cementerio, fundado por el P. Montúfar. Este panteón,
a finales del siglo XIX y principio del XX, fue escogido por
muchas familias de abolengo, como última morada para sus
seres queridos; a eso se debe que haya monumentos mortuorios
dignos de admiración . "La Vela del Marino",
las escalinatas: la del oriente, que es la que da acceso, cuando
se sube desde la Capilla de El Pocito, y la del poniente, que
sube desde el Atrio de la Basílica, forman un armonioso
conjunto que da belleza a la Montaña del Tepeyac.
El fervor del P. Montúfar lo impulsó a edificar
también una Casa de Ejercicios para personas piadosas
que quisieran un lugar recogido solitario para la meditación
y la unión con Dios, en un ambiente lleno de recuerdos
ligados a las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Ahora ese
lugar de oración lo tienen las Madres Carmelitas Descalzas,
que desde 1892 en Adoración Perpetua elevan sus oraciones
al Eterno Padre.
Finalmente, en el Atrio de la Capilla montan guardia cuatro Arcángeles
esculpidos en mármol blanco, dándole al Tepeyac
un aspecto de fortaleza que vigila la Ciudad a sus pies.
Pocito
Al lado oriente de la colina del Tepeyac se encuentra la joya
más preciada, no solamente del recinto guadalupano, sino
también de la arquitectura mexicana civil o religiosa,
pues descuella en hermosura entre las obras maestras de toda
la república: la capilla del Pocito.
Esta capilla tuvo como piadoso fin el cubrir el manantial de
aguas ferruginosas que, en un tiempo ya lejano, brotaban limpias
y purificadoras de las rocas de la falda del cerrito, de tal
manera que la gente devota comenzó a atribuirle propiedades
medicinales y aún milagrosas, por estar tan cerca del
lugar en que la Virgen Santísima entrego las rosas a Juan
Diego.
Ya desde tiempos del Dr. Luis Lasso de la Vega (1647-1657) se
tiene noticias ciertas de que mucha gente recurría al
manantial para bañarse en sus aguas en busca de alivio
para sus enfermedades. Este capellán de La Ermita de Guadalupe
mandó construir un cobertizo por los años de 1648 ó 1649
para que se guardara la modestia de los fieles devotos que iban
a bañarse cada día con más frecuencia ya
que hasta estos años el manantial había estado
a la intemperie. Casi siglo y medio "este ojo de agua" estuvo
protegido con la humilde capilla de Lasso de la Vega, hasta que
el arzobispo de México, D. Alonso Núñez
de Haro y Peralta (1772-1800), promovió la construcción
de la hermosa capilla actual, cuyos cimientos fueron puestos
en el mes de junio de 1777 y fue concluida, tal como la admiramos
ahora, en el año de 1791. Pero probablemente fue consagrada
hasta 1796.
El Sr. Arzobispo Núñez de Haro, por su gran devoción
a la Virgen de Guadalupe, concedió indulgencias a todas
aquellas personas que contribuyeran a la fabricación del
templo. A lo que respondieron generosamente muchos albañiles,
quienes no cobraban por su trabajo algunos días de la
semana, durante el tiempo que duró la edificación
de la capilla. El costo de la obra ascendió a unos $50,000.00
, la mayor parte de los cuales fueron aportados por el Sr. Arzobispo.
El proyecto, dirección y ejecución estuvieron a
cargo del arquitecto D. Francisco Guerrero y Torres, constructor
de varios palacios en México que, todavía ahora
son orgullo de la arquitectura Virreinal del siglo XVIII.
Nota digna de tomarse en cuenta es que este magnífico
monumento ha sido dañado en su estructura por el hundimiento
general de todo el Valle de México, en forma que se esta
inclinando hacia el oriente y hacia el sur, con lo cual se han
producido algunos desperfectos; sin embargo no amenaza ruina;
para evitar el peligro de futuros daños se proyectan medidas
pertinentes.
Como una curiosidad, se podrá observar en la base del
púlpito la figura de Juan Diego que lo sostiene como un
atlante; esta figura del Beato no es única, pero por su
conservación y , sobre todo por su manufactura, puede
considerarse como una estatua digna de admiración.
Nota histórica digna de mención es el hecho de
que el señor cura D. José Ma. Morelos y Pavón
en su camino a San Cristóbal Ecatepec, lugar de su martirio,
pidió como gracia especial el detenerse en esta capilla
para orar por breves minutos.
El templo del pocito como obra arquitectónica es notable
por su hermosura y su originalidad. La traza de su planta es
muy ingeniosa. Consiste en un cuerpo elíptico central,
el cual se le adosan dos de menores dimensiones. La capilla,
el manantial y la sacristía están cubiertas por
cúpulas graciosas y linternas revestidas de azulejos de
colores azul y blanco; en los muros exteriores, el rojo tezontle
y el matiz claro de la piedra forman un conjunto admirable. Puede
concluirse que la capilla del Pocito es una de la joyas arquitectónicas
más notables de América.
arriba
Horario de Misas y Servicios
Basílica de Santa
María de Guadalupe
Misas de lunes a domingo
06:00
HORAS
07:00 HORAS
07:45 HORAS
08:30 HORAS LAUDES
09:00 HORAS MISA CORAL
10:00 HORAS
11:00 HORAS |
12:00
HORAS
13:00 HORAS
14:00 HORAS
15:00 HORAS
16:00 HORAS
17:00 HORAS ROSARIO SOLEMNE
18:00 HORAS
19:00 HORAS
20:00 HORAS |
ABIERTO DE LUNES A DOMINGO DE
6:00 a 21:00 HORAS
Módulo de Información DE LUNES A DOMINGO DE 08:00
a 21:00 HORAS
Teléfono: 55 77 60 22
Capilla del Santísimo
(Interior de la Basílica)
ABIERTO DE LUNES A DOMINGO DE
8:00 A 19:00 HORAS
Capilla de San José
(Interior de la Basílica)
MISAS |
|
LUNES A VIERNES |
SÁBADO
Y DOMINGO |
10:30 HORAS
11:30 HORAS
12:30 HORAS
13:30 HORAS
16:00 HORAS
17:00 HORAS
18:00 HORAS |
10:30 HORAS
11:30 HORAS
12:30 HORAS
13:30 HORAS
14:30 HORAS
16:00 HORAS
17:00 HORAS
18:00 HORAS |
ABIERTO DE LUNES A VIERNES DE
7:30 a 18:00 HORAS SÁBADOS Y DOMIGOS DE 07:30 a 19:00
HORAS
Cripta Guadalupana
(Interior de la Basílica)
MISAS DE LUNES A DOMINGO 12:00 HORAS
ABIERTO DE LUNES A DOMINGO DE 9:00 a 17:00 HORAS
Capilla del Cerrito
MISAS DE LUNES A DOMINGO 12:00
HORAS
ABIERTO DE LUNES A DOMINGO DE 7:00 A 18:00 HORAS
Templo Expiatorio
Cristo Rey
(Antigua Basílica)
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO
DE LUNES A DOMINGO DE 08:00 A 18:00 HORAS
MISAS
DOMINGOS
12:00 HORAS
ABIERTO LUNES 7:00 a 19:00 HORAS
MARTES A DOMINGO DE 07:00 A
20:30 HORAS
Parroquia de Santa
María de Guadalupe "Capuchinas"
MISAS |
|
|
DE LUNES A VIERNES |
SABADO |
DOMINGOS |
9:00 HORAS |
9:00 HORAS |
9:00 HORAS |
19:00 HORAS |
13:00 HORAS |
12:00 HORAS |
|
19:00 HORAS |
13:30 HORAS |
|
|
19:00 HORAS |
ABIERTO LUNES A DOMINGO DE 8:00
A 20:00 HORAS
Capilla del Pocito
MISAS |
|
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DE MARTES A DOMINGO |
SÁBADO |
DOMINGO |
18:00 HORAS |
11:00 HORAS |
8:00 HORAS |
|
18:00 HORAS |
11:00 HORAS |
|
|
18:00 HORAS |
ABIERTO DE LUNES A SÁBADO DE 8:00 a 19:00 HORAS DOMINGO
DE 8:00 a 21:00 HORAS
Antigua Parroquia
de Indios
MISAS |
|
|
LUNES
A SÁBADOS |
SÁBADO |
DOMINGO |
8:00 HORAS |
8:00 HORAS |
10:00 HORAS |
|
17:00 HORAS |
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ABIERTO DE LUNES A DOMINGO DE 8:00 a 18:00 HORAS
Bautisterio
ATENCIÓN AL PÚBLICO
BAUTISMOS
LUNES A VIERNES
DE 9:00 A 15:00 HORAS
SÁBADOS Y DOMINGOS
DE 09:00 A 15:00 HORAS
Informes Tel. 55 77 38 44
Carrillón (Campanario
y reloj de la Basílica)
REPRESENTACIÓN DE LAS
APARICIONES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE A JUAN DIEGO
(con figuras robóticas computarizadas)
DE LUNES A DOMINGO10:15 HORAS12:00 HORAS 14:00 HORAS 16:00 HORAS
Servicios
MUSEO
ATENCIÓN AL PÚBLICO
DE MARTES A DOMINGO DE 10:00 A 18:00 HORAS
BIBLIOTECA
ATENCIÓN AL PÚBLICO
DE LUNES A VIERNES
DE 10:00 A 14:30 HORAS Y DE 15:30 A 18:00 HORAS
SÁBADOS
DE 09:00 A 12:00 HORAS
http://www.virgendeguadalupe.org.mx/
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